Llevo varios meses sin escribir una línea esperando acontecimientos. Mi último post fue sobre el debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, eso que pudo ser y que no fue. Casi tres meses después, podría decir que nos encontramos en la misma situación. Bueno, la misma no. Me atrevería a decir que es mucho peor. Un panorama desalentador, teñido de hastío, desafección y desgaste, mucho desgaste por parte de todos.
Un PP que gana las elecciones, pero sin mayoría para gobernar; un PSOE, que obtiene los peores resultados de la historia, pero que, dadas las circunstancias, es el propuesto para conformar Gobierno; y dos ‘nuevos’ partidos que consiguen acabar con el bipartidismo y que serán quienes decidan el nuevo presidente del Gobierno. En cualquier caso, han pasado más de cien días desde las elecciones y este país sigue en funciones y sin visos de que las cosas vayan a cambiar.
Puedo entender que es difícil llegar a acuerdos; que los planteamientos de cada partido son distintos; que esas líneas que unos y otros marcan son de colores variados; que su filosofía de concebir la Política es diferente. Puedo entender muchas cosas, pero me parece inconcebible que un país como este pueda llevar meses ‘en funciones’. Estoy cansada de tanta estrategia y de tanto personalismo y solo espero que el resto de los ciudadanos no lo estén, porque auguro mal futuro.
¿Ocurrirá como en Cataluña, que se llegue a un acuerdo a escasas horas de que expire el plazo para ello? Si es así, ¿por qué al límite? ¿por qué, si se podía haber hecho antes? En cualquier caso, alguien debería mostrar un poco de sensatez porque este país no puede estar más meses en funciones.

