Si hay algo que de pequeño te llevaba a los demonios era escuchar a alguno de tus progenitores esa manida frade de ‘te lo dije’ cuando te caías, te cortabas con un cuchillo, te pillabas los dedos de la manera más tonta o cuando te faltaba consuelo tras tu primera decepción amorosa.
-‘Te dije que Susana Díaz llevaba al PSOE de Andalucía a la deriva’.
-‘Te dije que esta era la oportunidad del Partido Popular’.
-‘Te dije que C’s le estaba pisando los talones al Partido Popular’.
-‘Te dije que VOX iba a dar más de una sorpresa en el panorama político andaluz’.
-‘Te dije que Adelante Podemos se está apagando a la misma velocidad con la que surgió’…
Demasiado tiempo pasado para tan poco presente y para un futuro tan ausente como incierto. Lo que objetivamente es evidente, a pesar de los profetas y al margen de todos los datos, encuestas y encaje de bolillos que se están haciendo –tejiendo más ‘te lo dije’- es que el testeo que se ha hecho en Andalucía es una réplica de lo que está por venir en los próximos meses. El descontento, el hastío, la desafección, la decepción, el enfado o como lo quieran llamar del pueblo es evidente. Y el pueblo ha hablado. Y me temo que ahora no hay quien le calle. Desde mi más humilde opinión:
-Te digo que estas elecciones andaluzas deben ser una lección para todos los partidos del panorama político español.
-Te digo que los ciudadanos están demasiado cansados, siguen demasiados cansados, y se aferran a la primera luz distinta que busca protagonismo en cualquier arco parlamentario.
-Te digo que si se hace lo mismo y con los mismos intereses, los resultados no serán los mismo, sino cada vez peores.
No te dije, te digo algo que en el futuro ya se habrá convertido en pasado.

